
El pasado fin de semana encumbramos la cima de la Alcazaba en Sierra Nevada. La ruta que realizamos va desde el pueblo de Trevelez, pasando por Campiñuela-Vertedero, Chorreras Negras y 7 Lagunas, y desde aquí a la Alcazaba por la laguna Altera al fondo del magestuoso circo.






Partíamos a eso de las 11 de la mañana desde el pueblo alpujarreño con un tremendo calor. El seperteante sendero, con un desnivel considerable, va ganando altura entre pastizales, pequeñas cabañas de ganado y pinos azotados por los vientos que en ciertos momentos nos dan sombra. Se nota todavía el deshielo de las últimas nieves del invierno, pues va corriendo agua por inumerables chorreras y acequias que alimentan estas inóspitas laderas.



Nos acompaña Lennon en su primer intento por alcanzar un 3000. El pobre no sabe aún lo que le espera y juega y corre gastando energías que a veces para nosotros que quisiéramos.
En la Campiñuela tomamos un descanso y comemos algo. El paisaje a partir de aquí cambia totalmente, pasando a ser muy alpino y montañero, nada que ver con el sendero que hemos traído. Al fondo ya se obeservan los primeros neveros y cascadas de agua que alimentan al río Trevélez. A lo lejos se adivina Chorreras Negras y vamos en su busca. Parece cercana, pero está mucho más lejos de lo que aparenta. Lo cola de agua que forma es espectacular, así como su subida por un lateral acompañando al líquido elemento. Ya en lo alto, en 7 Lagunas, el espectáculo es maravilloso. Agua por dodquier, y también otros grupos de montañeros que contemplamos este idílico paisaje.



Nuestra ruta no ha finalizado aquí, pues el campamento base lo instaleremos cercano a la laguna Altera allá al fondo. Aún seguimos subiendo, y las fuerzas ya están muy mermadas, pues la falta de costumbre de cargar con almenos 15 kilos a la espalda se nota.
Hemos llegado y buscamos algo llano donde instalar el vivac. Y así lo hacemos. El tiempo es bueno y corre algo de viento. Estaremos acampados cercanos a lagos aún congelados, de donde cogeremos agua para el tiempo que vamos a estar aquí.



Instaladas la pequeñas tiendas, tomamos el pedregral entre acantilados que parecen quieran terminar por derrumbarse y aplastarnos. Llegados al collado, aún nos queda que superar un nevero bastante grande para alcanzar la cumbre que se divisa a lo lejos pero cada vez más al alcance de nuestras manos..






Hemos hollado la cumbre. Estamos muy satisfechos de ello, y Lennon no se lo cree. Aún sigue quemando energías y termina por echarse en mi mochila. Las fotos de rigor dan fé de lo conseguido. Pero queda aún el retorno al campamento base luego el esfuerzo, aún no ha concluído por hoy.
La bajada es rápida, pues estamos con las fuerzas precisas para llegar, descansar y reponernos con algunos de alimentos. Así lo hacemos entre comentarios de la jornada. La noche se nos echa en cima y el cielo se vuelve espectacularmente estrellado. A penas corre viento, sólo algunas ráfagas, y el frío es constante con una temperatura que puede rondar los 1o grados. Teminamos por irnos a los sacos. Y Lennon que es todo un campeón, si más se viene a la tienda donde le espera su manta y su tan merecido descanso.



De buena mañana se levanta el campamento. Tenemos que comenzar a bajar para llegar a buena hora, pues nos quedan unas cuantas horas hasta llegar a casa. El regreso se hace a un ritmo tal, que luego estaremos como tres días acordándonos de esta salida.



Hemos llegado a Trevélez todos contentos. Comeremos en Poqueira y regresaremos pronto para Campillos. ¿Y Lennon? Como si no hubiese perro… ni un ladrido, ni un quejío. Un saber estar digno de un “super perro de las montañas…”

Texto y fotos: Balti Felguera info@humaventura.com
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